Una Calle para Lamikiz
Alea jacta est' -la suerte está echada-. El Supremo resolvió ayer el caso Zubiaurre y la sentencia se hará pública en breve. Si son 5 millones, bienvenidos. Si son 33, propongo una calle al expresidente rojiblanco en cualquier localidad guipuzcoana. Badiola no ha dicho nada nuevo. Es más, confirma paso a paso la catástrofe anunciada desde Mundo Deportivo hace año y medio. Fuentes y compañía, lejos de mejorar los 18 millones de Astiazaran, descapitalizaron deportivamente la entidad, alimentaron la fractura social, fueron torticeros con las acciones y le colocaron el rejón con el descenso a Segunda. Eso sí, María de la Peña dio un recital de gestión el día de su despedida. Por si todo lo anterior pudiera parecer poco desdén, presentó unos presupuestos descomunales y unos ingresos que daban la risa. Tanta, que Badiola, automáticamente, los volcó a pérdidas por irrealizables. ¿Alguien con sentido común se puede extrañar de algo ahora?
Ayer el presidente expuso una deuda entorno a los 30 millones y un desfase patrimonial de 46, aunque esto último importa lo que importa. La tragedia llega con el primer dato, diferencia entre lo que debes y lo que te deben, algo que puede paralizar la vida de la institución por falta de liquidez y fondo de maniobra. Menos relevantes son los 46 millones. El desfase patrimonial hace referencia a la diferencia entre los activos y los pasivos de la entidad, incluyéndose instalaciones deportivas o locales, algo que no repercute tanto para la gestión diaria. Si la Real no asciende, Zubiaurre puede ser una lotería

