Una línea muy fina
JOHN TOSHACK
El día de la final de Copa de Wembley es el más importante del calendario del fútbol inglés. Últimamente ha perdido algo, creo yo que desde que comenzó la Liga de Campeones. Hace años, la vieja Copa de Europa la jugaban sólo los campeones de cada país, mientras que los ganadores de la Copa disputaban la Recopa. El tercer torneo europeo era la Copa de la UEFA, que jugaban los clasificados en segundo, tercer y, a veces, cuarto puesto de cada país. Quedar campeón de Copa, entonces, tenía más importancia, pero ahora las cosas han cambiado y con estas cuatro plazas de Champions para los mejores de la Liga, la Copa es secundaria para los grandes. Parece mentira y es difícil de entender para tradicionalistas como yo, pero para algunos es mejor ser cuarto en la Liga que ganar la Copa. Manda el dinero.
Pues el sábado pasado jugó en Wembley el equipo de mi pueblo, el Cardiff City, del segundo nivel, contra el Portsmouth de la Premier. Ni Manchester ni Chelsea ni Arsenal ni Liverpool. Salimos pronto por la mañana en coche desde el sur. Pasamos el puente de Bristol, para entrar en Inglaterra y en el atasco de tráfico hasta Londres. Cardiff ganó la Copa en 1927, la única vez que el torneo salió de Inglaterra. 30.000 galeses se desplazaron hasta Wembley para ver si era posible repetir aquel éxito. Desafortunadamente, la Copa está en Portsmouth. En un encuentro igualado el equipo inglés ganó por la mínima gracias a un gol del nigeriano Kanu. A pesar de la derrota y del viaje de vuelta disfruté mucho de un ambiente fantástico. A pesar de todo, se confirmó una vez más que el día de la final de Copa es único en Inglaterra.
También tenía un ojo puesto en la Liga española el fin de semana pasado. Me llama la atención el descenso del Zaragoza a Segunda. Tremendo, teniendo en cuenta las aspiraciones de los maños en agosto pasado. Plantilla construida para llegar a la Champions, con columna vertebral argentina, con Ayala, Aimar y Milito, y César de portero. Cuatro entrenadores ha tenido el equipo esta temporada y parece que los jugadores tienen ahí una buena excusa. Están equivocados. La culpa es de ellos más de ningún otro. Por contra, hay que felicitar a los responsables del Villarreal. Estos sí parece que tienen la rece0ta para construir plantillas.
Pero lo que más me interesaba era la Segunda división. Quedan cuatro partidos y parece que los aficionados de Real, Sporting y Málaga se tienen que preparar para un final de infarto. Parece que nada se va a resolver hasta el último momento.
El de Tenerife parece el más difícil de los cuatro partidos que quedan. Una victoria puede meternos en puestos de ascenso pero, por contra, una derrota puede ser definitiva. La línea es muy fina. Suerte para Lillo y su equipo.
Hablaba antes de la final de la Copa inglesa y la ausencia de los poderosos en la final, pero hoy dos de ellos tienen que disputar la final de la Liga de Campeones. No es frecuente ver a dos equipos del mismo país en la final de la Champions, pero hoy en Moscú veremos al campeón de la Premier, el Manchester United, contra el subcampeón del mismo torneo, el Chelsea. En el equipo de Ferguson todo está tranquilo, pero en el Chelsea las cosas son distintas, por las dudas de Carvalho y el gran capitán, John Terry. Para el equipo londinense, entrar en el terreno de juego sin estos dos jugadores sería desastroso y no cabe duda de que todo el dinero inteligente, en las apuestas, estaría con el Manchester. Personalmente espero que ambos equipos puedan alinear a sus mejores jugadores. Si es así, estaremos delante de un gran espectáculo. Prepárense para los penaltis.

