Joseba ITURRIA | DONOSTIA
Desde la Diputación se ha pedido al presidente de la Real Iñaki Badiola que «no juegue con la due diligence» y haga pública a la mayor brevedad toda la información con la tranquilidad que le da saber que su institución no va a salir perjudicada por ello.
Aunque un periodista cercano al presidente ha trasmitido que un responsable de Diputación podía verse implicado en el cobro de alguna cantidad, éste lo ha desmentido rotundamente y esta cuestión no habría salido en las, al menos, dos reuniones que ha mantenido Badiola en la institución con Iñaki Galdos, diputado de Deportes y Acción Social, y Pello González, diputado de Hacienda y Finanzas.
En ellas, según ha podido saber GARA, Iñaki Badiola trasmitió que en la due diligence había encontrado cosas «muy graves». A este periódico se le ha trasmitido la interpretación de que el presidente realista pudo buscar contraprestaciones a cambio de su silencio, pero en esas reuniones no realizó ningún planteamiento en esta línea.
Tampoco la Diputación le dio pie porque le animó a que haga pública toda la información cuanto antes y con claridad y que acaben las filtraciones interesadas que aparecen. Porque la única institución que debe tener miedo a que se hagan públicas algunas cosas es la Real.
GARA ya señaló en su día que entre las cuestiones que se estaban aireando estaba el cobro de comisiones en algunos fichajes, lo que obligaría a hacer públicas también, para que todos entiendan cómo son, las que ha cobrado estos meses Miguel Ángel Cermeño. Otro tema que ha saltado a la palestra ha sido el del pago a jugadores y a terceros con dinero no declarado a Hacienda, algo habitual en el mundo del fútbol.
Pagos no declarados
La Real será con diferencia el club que menos dinero negro mueve, porque no tiene capacidad. No hay empresarios -tampoco Badiola- que «limpien» su dinero, como sucede en otros clubes que pueden tener así jugadores mejores de lo que indica su presupuesto. ¿Hará público Badiola que la Real ha pagado primas a terceros para no bajar o cómo se pagaba a algunos jugadores para poder ficharlos y abonar a Hacienda lo menos posible? Sería curioso que el club que menos hace esas cosas, porque no puede, sea el único en el que saldrían a relucir. La Real sería la mayor perjudicada.
Diputación tiene una partida de más de 21 millones de euros a repartir en los cuatro próximos años entre seis equipos de élite: Real, Bruesa, Arrate, Fundación Euskadi, Akaba Bera Bera y Hondarribia-Irun. La Real, que ahora cobra 2, recibiría entre 1,5 y 2 anuales. Entre los baremos para definir la cantidad se tiene en cuenta su comportamiento con Hacienda. Hacer públicas otras cuestiones podría implicar expedientes a la Real y que los buenos jugadores, entrenadores y agentes no quieran trabajar para un club que hace público lo que cobran y cómo.
Porque, por lo que sabe GARA, la due diligence, como la auditoría de Fuentes en su día, sólo ha demostrado lo que mucha gente no quiere oír y lo contrario de lo que Badiola ha intentado trasmitir con el supuesto miedo de los «fácticos» a levantar las alfombras. Pues no sólo le han dejado mirar debajo, sino que le animan a que airee el polvo. Después de lo dicho es bueno que se sepa todo, sin detalles que no tienen relevancia en el fondo y que sólo perjudican al club. Y la única conclusión será que la Real ha vivido muy por encima de sus posibilidades por pagos de traspasos, fichas y comisiones por la contratación de jugadores foráneos.
Planteamientos desesperados
Por ello, la Real debe hacer una reflexión profunda y no seguir su huida hacia adelante con planteamientos como el de comprar el Estadio al Ayuntamiento por 17 millones. Lo menos importante es polemizar sobre si Badiola ha entregado un escrito, como dice que hizo el día 17 de abril, o si Elorza no lo ha recibido, como dijo el 24.
Lo importante es preguntarse si se puede llamar «propuesta», en una sociedad normal, a plantear a un ayuntamiento que no tiene ninguna necesidad ni intención de vender la compra por 17 millones un estadio que, dicen, costó 48 de dinero público hace 15 años. Más cuando lleva implícito derruirlo en su totalidad o en su mayor parte y especular con el terreno.
Al margen de que un escrito de catorce folios con un informe de los abogados de Badiola para avalar la viabilidad de la operación no tiene la seriedad suficiente -el proyecto de Gipuzkoarena fue descartado con bases mucho más sólidas-, es inviable. Económicamente la Real debería pagar ese dinero y construir un nuevo campo -y no son buenos tiempos para la lírica de los ladrillos- y urbanísticamente es insostenible hacer más casas en una zona con un gran densidad de población y con imposibilidad de colocar las construidas ahora en Riberas de Loiola. Además implica eliminar el pulmón de la zona deportiva, que permite respirar a un barrio con una atmósfera contaminada por ser el acceso del 95% del tráfico a la capital y construido en un terreno ganado al agua, con un grado de humedad exagerado.
Porque éste no un tema de Badiola. Astiazaran y Santos veían la misma solución para vivir por encima de las posibilidades y en el Consejo de Fuentes se llegó a plantear la opción de derruir Zubieta XXI, con unas instalaciones modélicas que se han renovado hace cinco años con 11,4 millones pagados por la Diputación, para construir casas allí y construir otra ciudad deportiva.
Por eso es necesario que la Real suba a Primera, pero también una reflexión profunda. Y para ello, que se haga pública la due diligence cuanto antes, porque es necesario informar para que si hay una Junta el 17-J los accionistas tomen la mejor decisión.