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Pasión Txuriurdin

Afortunadas, de verdad

Javier Aldasoro / MD

Periodista

Más Afortunadas que nunca fueron las islas para la Real ayer. Pocas veces le sonríe así la suerte al conjunto txuri urdin. Históricamente, es un club dado a la mala fortuna: no ganar mereciéndolo, perder en el descuento o padecer arbitrajes poco arbitrarios pueden ser sus señas de identidad. Pero ayer fue otra historia y como contrapunto a todo lo dicho ganó el equipo que menos lo mereció, o sea, la Real de Lillo. Un buen síntoma a estas alturas, porque vencer como se venció, de aquella manera, es privilegio de los grandes y preludio de algo bueno.

El Tenerife se mostró como un equipo veloz, técnico, intenso y tremendamente enchufado, para que luego digan. Pero lo hizo bien. Galvanizó su fútbol en la medular y aprovechó de maravilla la espesura de un rival atenazado peligrosamente por la ansiedad. Una dinámica fea que se resolvió desde el banquillo muy al final, cuando el tolosarra dio entrada a Víctor y Nacho. El primero acertó con un gran gol en el primer balón que tocó y el segundo ofreció detalles que necesitaba el equipo como el respirar. Los últimos minutos no tuvieron historia, pero fueron tensos. Y lentos. El reloj no corría, avanzaba lentamente, mientras Gipuzkoa se comía las uñas y algo más.

El final fue feliz, mereció la pena el sinvivir. La Real duerme esta noche en puestos de ascenso. La mala noticia se contó desde Sevilla. La buena puede llegar esta tarde desde Gasteiz. Todos con el Alavés. Si gana el equipo babazorro, la Real encara la recta final entre los elegidos. Las islas Afortunadas fueron de verdad para la familia txuri urdin

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